*La arena y la roca. Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y discutieron. Uno acabó dándole una bofetada al otro. El ofendido se agachó y escribió en la arena: “Hoy mi mejor amigo me ha dado una bofetada en la cara”. Continuaron el trayecto y llegaron a un oasis, donde decidieron bañarse. El que había sido abofeteado y herido comenzó a ahogarse. El otro se lanzó a salvarlo. Al recuperarse del posible ahogamiento, tomó un estilete y empezó a grabar unas palabras en una enorme piedra. Al acabar se podía leer: “Hoy mi mejor amigo me ha salvado la vida”. Intrigado su amigo le preguntó: -¿Por qué cuando te hice daño escribiste en la arena y ahora escribes en una roca? Sonriente el otro respondió: -Cuando un gran amigo nos ofende debemos escribir la ofensa en la arena, donde el viento del olvido y del perdón se encargará de borrarla y olvidarla. En cambio cuando un gran amigo nos ayuda o nos ocurre algo grandioso, es preciso grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún viento de ninguna parte del mundo podrá borrarlo”: (Tomado de EL PAÍS/s. Núm. 1732; 6-XII-09)
Hoy celebramos el consumista y extorsionador Día del Amor y la Amistad/2011. ¡Qué bello y qué bueno! La idea original del Día de San Valentín -¡qué premonitorio haber nacido en un día del amor, como resultado de ser deseado en un maravilloso instante de amor!-. Tengo para mí la evocación de haber leído varias veces esos días uno de los “20 poemas de amor y una canción desesperada”, del inmortal Pablo Neruda. Obséquielo mañana respetado lector. Léaselo, cualquiera, al más cercano sujeto de su amor. No hay nada más valioso que una palabra amorosa. Si puede, con una sencilla flor. Nada ostentoso. Aun más, si lo considera necesario, un perfume. Y el placer de su compañía.
En estas horas difíciles de nuestra Patria, cada uno y una en su microcosmos, es importantísimo reforzar los lazos de amor. ¡Nunca es tarde! Evocar. Como dice ese magnífico verso de Neruda: “Te recuerdo cómo eras…”. Yo también. Porque a la belleza del recuerdo únese una estética íntima, porque ese “souvenir” mental es único e irrepetible, aunque haya muchos otros momentos existenciales, uno sobre otro literalmente. Pero aquél refuerza éste, no lo suplanta. Sí, “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”. ¿Puedo, debo? ¡Claro que puedo. Escribir, por ejemplo… eras la boina gris… Nuestro poeta Paz, Octavio (Porque yo te recuerdo cuando decías “Un signo, quiero un signo”) “Y tu voz que madura… y tu bosque madura… y tu voz, quemadura”. Es tan hermoso hablar contigo a la distancia, porque tú estás aquí…
Como se dice la amistad es el principio del amor, y ¡¿por qué no?!, un gran amor puede comenzar justo con la amistad. Son dos emociones que no necesariamente se juntan. Quizás una implica a la otra. Como el erotismo, éste es primero o inmediatamente después. Una mirada furtiva, clandestina, insistente que me llama, tu sonrisa.
Esa flama inconsútil de tu paso junto a mí, con tu aroma, todo tu ser y el mío. Recordar exactamente tus palabras, donde estés: “¡Oh, no lo sabes, tus libros huelen a ti!”. “¡Te imagino hojeándolos… y te veo al sentir sus páginas en mis dedos que leen lo mismo que tú!”. ¡Dioses, es el amor! Pues así. Festejémonos. Es importante. ¡Qué importa el mercantilismo! De todas las maneras es insubstancial. Y sí, este 14 de Febrero preanuncia la Primavera.
Y los seres amados que se nos han adelantado. A ellos este recuerdo redivivo. Nostálgico. Un pensamiento que es Flor inextinguible, que no se marchita. Mi madre magnífica, combativa, firme que nunca ante el cúmulo de avatares se rindió. La fortaleza. Raíz que renace en tantas risas y miradas hoy que no la imaginaron, esta generación infinita de la fascinación en esta Era del Conocimiento, que ella enamorada de la escuela, con su letra impecable manuscrita intuía. Ese texto en una hoja sencilla como toda herencia: “¡Hacer el bien a quien lo necesite!”.
Esta lágrima de hoy, medio siglo después, homenaje inmortal de tus raíces eternas. ¡Y no, no lo descuiden: al amor! Como la llama Heidi que clama por su abuela MARISELA ESCOBEDO, ausente 60 días mañana. IN MEMORIAM: Mi inolvidable camarada Valentín Campa; de su ahijada Valentina, una bellísima Artista Visual/UNAM.
hdelgadoraices@yahoo.com.mx
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